Reseña sobre tra
Definido en su sentido más amplio, el término técnicas de
reproducción asistida – TRA podría definirse como cualquier
tratamiento que esté dirigido a mejorar las posibilidades de
embarazo de las mujeres y los hombres que se enfrentan a una
reducción de su fertilidad. En el lenguaje cotidiano, TRA queda
reservado para las intervenciones en las que la fertilización es
ayudada – o asistida – uniendo el óvulo y la esperma el uno al otro
(por ej.: inseminación intrauterina o IIU), o en las que la
fertilización se produce fuera del organismo – en el laboratorio –
como en el caso de la fertilización in vitro (FIV e ICSI). A
continuación se brinda un informe general sobre los procedimientos
de TRA.
inseminación intrauterina (IIU)
En la situación normal (luego de la eyaculación en la vagina),
se coloca líquido seminal con esperma en la proximidad del cuello
del útero. A través del moco cervical, los espermatozoides migran
vía el útero a las trompas de Falopio, donde la fertilización puede
producirse.
Pero, en una inseminación intrauterina, se colocan
espermatozoides directamente dentro de la cavidad uterina
(intrauterina), con lo que se logra que estén más cerca del lugar
donde ocurre la fertilización.
La inseminación intrauterina – IIU – se utiliza en muchas
situaciones. Las parejas pueden pensar en la IIU si tienen, por
ejemplo, una calidad de esperma limitada o si la cantidad de
espermatozoides en el líquido seminal es muy poca, si el moco
cervical tiene defectos o en el caso de anticuerpos anti-esperma.
Aparte de estos casos, la IIU puede utilizarse en parejas que no
han tenido hijos durante un largo tiempo para quienes no se ha
encontrado explicación de su fertilidad reducida. El procedimiento
es muy sencillo y debe realizarse en el consultorio del médico
cercano al momento de la ovulación. Para mejorar las posibilidades
de embarazo, la IIU se combina en muchas situaciones con el uso de
medicamentos para la mujer. La posibilidad de embarazo por ciclo de
IIU se aproxima al 10%.

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fertilización in vitro (fiv)
La fertilización in vitro (FIV) es el procedimiento más comúnmente
utilizado y se ha hecho más y más popular desde que nació el primer
hijo concebido por FIV (Louise Brown) en 1978. La FIV es un proceso
de múltiples etapas, en el que el óvulo es extraído del ovario de
la mujer (donde se producen los óvulos), es fertilizado por el
esperma del hombre en un laboratorio, se convierte en un embrión
inicial y luego se lo vuelve a colocar en el útero de la mujer. La
tasa promedio de éxito por ciclo de FIV se aproxima al 20%.

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Inyección Intracitoplasmática de Esperma (ICSI)
La inyección intracitoplasmática de esperma– ICSI - se realiza en
combinación con la FIV para mejorar las posibilidades de
fertilización, cuando se presenta un caso de infertilidad masculina
severa. Este procedimiento se resume en el hecho de que una sola
célula espermática es inyectada en un óvulo en el laboratorio con
la ayuda de un microscopio e instrumental especializado. El ICSI es
el tratamiento más común para enfermedades espermáticas severas.
Consecuentemente, este método puede ser utilizado en parejas cuya
calidad espermática es normal pero para quienes el procedimiento
FIV convencional no produjo embrión alguno, o sólo unos pocos. La
tasa de éxito promedio por ciclo de ICSI se aproxima al 25%.
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MESA/TESA
Si el hombre sí produce espermatozoides, pero el esperma no puede
salir como resultado de, por ejemplo, una oclusión o por naturaleza
hereditaria, el esperma puede obtenerse quirúrgicamente. Si es
tomada del epidídimo, la operación se denomina
MESA (del inglés, aspiración de esperma
microquirúrgica). Si los espermatozoides se obtienen
quirúrgicamente de un testículo, se denomina
TESA
(extracción de esperma testicular).
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PESA
Este tratamiento es una nueva opción para las parejas en las que
el hombre no tiene esperma en absoluto en su eyaculación como
resultado de una obstrucción de las salidas. En este caso se puede
intentar una punción con aguja en los testículos para obtener
espermatozoides del epidídimo. Estos espermatozoides pueden
utilizarse en un procedimiento ICSI convencional para provocar la
fertilización. Luego de la fertilización, se vuelven a colocar en
el útero de la mujer un máximo de dos embriones.
Desafortunadamente, poco puede decirse acerca de los efectos a
largo plazo, porque esta técnica es aún muy nueva. El gobierno de
hecho ha aprobado que estas intervenciones puedan llevarse a cabo
con fines de investigación en clínicas especialmente instaladas con
este propósito. Éstas tienen lugar a condición de que los hijos
nacidos como resultado sean mantenidos bajo estricta observación
(un buen control). De este modo, obtenemos información acera de la
seguridad de estos nuevos procedimientos a corto y a largo
plazo.
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